COACHING

Bienvenido al blog de coaching para mantener una actitud positiva, fomentar las emociones positivas y conseguir la felicidad y satisfacción personal.

martes, 4 de diciembre de 2012

CONFIANZA





Las dudas y el miedo nos bloquean hasta tal punto que no nos dejan avanzar en la consecución de nuestros objetivos. Muchas veces perdemos grandes oportunidades debido a la falta de confianza en nosotros mismos. Otras personas, sin embargo, aprovechan las oportunidades y vemos cómo triunfan y nos preguntamos qué hacen diferente que nosotros no hacemos. Poner en práctica alguna de estas sugerencias te puede ayudar.

1. Piensa en que todo el mundo quiere ayudarte.
La mayoría de personas están deseando ayudar a los demás. Piensa en que todo el mundo es tu amigo y actúa con total confianza. Si no lo intentas nunca lo conseguirás.

2. Visualiza tu objetivo.
Imagina que ya has alcanzado tu meta. Vívelo como si fuera real. Se trata de imaginar lo que quieres en lugar de lo que temes. Para ello tienes que imaginar con todo detalle las escenas exactas de aquello que quieres lograr, practicando mentalmente las acciones necesarias para alcanzar el objetivo. Una vez estás allí, ¿Cómo te sientes? ¿Qué ves? ¿Qué olores percibes? ¿Qué sonidos? Piensa en el camino que has recorrido hasta llegar.

3. Hazte preguntas positivas y reforzantes.
Que generen sentimientos de fuerza y esperanza. Sobre una situación en cuestión: ¿Qué tiene de bueno esta situación? ¿Qué le falta para ser perfecta? ¿Qué puedo hacer yo para que las cosas sean como yo quiero que sean? O sobre ti misma: ¿Qué habilidades tengo? ¿Qué es lo que mejor sé hacer? ¿Qué es lo que me gusta de mi misma? ¿Para qué soy buena? Nuestra mente siempre va a buscar una respuesta para cada pregunta que le hagamos, y si no tiene la respuesta, la inventará.

4.  Fíjate en tu postura.
El modo en el que estás de pié, en el que caminas, cómo te sientas. Una persona que se siente deprimida mantiene su cabeza inclinada hacia el suelo, su pecho hundido y sus músculos faciales están flácidos. Las emociones afectan a nuestra postura corporal pero nuestra postura también afecta a las emociones. Cambiando nuestra postura podemos cambiar nuestra emoción. Si te mantienes de manera erguida, respirando profundamente y sonriendo es muy difícil que te sientas deprimida.

5.  Vive el presente.
Quien vive en el momento presente no tiene tiempo de lamentarse por el pasado y de preocuparse por el futuro. No prestarle suficiente atención al presente nos puede provocar sentimientos de pesar por lo que ya hemos hecho y de ansiedad por lo que todavía no ha ocurrido. Se trata de aprender a tomar las cosas cuando vienen y dejarlas ir cuando se van. No pienses si… (esto o lo otro ocurriera) … entonces yo haría… (esta cosa o la otra) ACTÚA.

6.  Proponte metas.
El hecho de proponernos metas hace que nuestra mente se centre en el placer de encontrar el objetivo, mientras que la ausencia de metas hace que la vida se enfoque en evitar el dolor que nos produce no encontrar sentido a nuestra vida. Al tener metas extraemos energía del entusiasmo que ponemos en obtenerlas. Si tenemos algo por lo que luchar, el estrés y las tensiones desaparecen. Si queremos encontrarle un sentido a nuestra vida tenemos que proponernos metas.

7.  Deja de ser víctima para convertirte en protagonista.
Las víctimas se instalan en la queja, las protagonistas se sienten responsables de sus actos. La actitud que tomes frente a las circunstancias adversas va a determinar que una derrota sea para ti un peligro o una oportunidad para crecer. La vida es un 10% lo que nos sucede y un 90% cómo respondemos a ello. Depende de tu actitud.


jueves, 29 de noviembre de 2012

HABILIDADES OPTIMISTAS



El optimismo está considerado como una emoción de futuro, otras son la fe, la esperanza, confianza y seguridad. Desarrollar y mejorar el optimismo puede hacer que mejore la salud e incrementar el rendimiento en las tareas que vamos a realizar.

Puede definirse como optimista a la persona que espera resultados favorables del futuro, lo que la convierte en una persona más persistente, con mejor humor y más exitosa en términos generales.

Se han detectado  algunas habilidades cognitivas que promueven al optimismo como son:

- EVALUAR LOS PENSAMIENTOS: fijarnos en nuestros pensamientos diarios, en nuestro diálogo interno, en lo que nos decimos cuando vamos a iniciar una tarea.

- RECONOCIMIENTO E IDENTIFICACIÓN de pensamientos que aparecen frente a hechos negativos.  Una derrota es considerada por un optimista como algo circunstancial, que tiene solución y no es eterna.Y además se puede convertir en una experiencia de aprendizaje.

- GENERACIÓN DE EXPLICACIONES CAUSALES más efectivas. Los optimistas identifican las causas desde algo externo. Se trata de buscar las causas que han contribuido a la no superación de la prueba en cuestión. Prestar atención a lo modificable (no estudié suficiente), lo específico (estaba cansado) y lo impersonal (el examen era muy difícil).

- Tratar de aligerar la situación con SENTIDO DEL HUMOR Para hacerla más liviana y liberar tensiones.

- DISPUTAR. Consiste en evitar los pensamientos negativos, discutiendo con ellos como si se tratara de una tercera persona. Tras discutir contigo mismo tus pensamientos negativos pasas de la desesperación  a la esperanza y tus decisiones pueden pasar del deseo a abandonar a la voluntad de seguir adelante.

Ser optimista implica una motivación y un motivante en sí mismo y, en ocasiones, puede convertirse en una necesidad vital. El optimismo refuerza la confianza en nuestras propias capacidades y hace que esperemos cosas mejores de nuestro futuro.



¿Qué tipo de pensamientos sueles tener?

¿Cómo consideras una derrota?




lunes, 26 de noviembre de 2012

EL CREDO OPTIMISTA





         Hace algún tiempo llegó a mis manos un libro  de 1912 escrito por Cristian D. Larson, “Sus fuerzas y cómo utilizarlas”.

         Este autor escribió más de 40 libros e inspiró, entre otros, a Norman Vincent Peale. Fue líder destacado del “Nuevo Pensamiento”.

         En el citado libro aparece el “Credo optimista” que fue adoptado como credo Optimist International en 1922. En aquella época, este credo, inspiraba a las personas hasta el punto que en los hospitales se utilizaba para ayudar a los pacientes a recuperarse de una enfermedad. Y en la práctica de deportes, los entrenadores lo han utilizado para motivar sus jugadores.

         Tras 100 años de su aparición creo que podemos considerarlo muy vigente en nuestras vidas, aunque algunos no querrán llamarle credo por las connotaciones religiosas que pueda tener, pueden llamarle el manual del optimista. Lo transcribo aquí para quien pueda interesarle. Como podéis comprobar se dirige a sus lectores de usted. Cosas de la época.

Prométase a usted mismo:

-         Ser tan fuerte que nada pueda perturbar su paz mental.
-         Hablar de salud, felicidad y prosperidad a cada persona que conozca.
-         Lograr que todos sus amigos sientan que hay algo valioso en ellos.
-         Mirar el lado luminoso de todas las cosas y hacer que su optimismo se vuelva realidad.
-         Pensar sólo en lo mejor, trabajar sólo por lo mejor y esperar sólo lo mejor.
-         Ser tan entusiasta respecto al triunfo de los demás como del propio.
-         Olvidar los errores del pasado y concentrarse en los logros del futuro.
-         Tener siempre un semblante alegre y dar una sonrisa a cada persona con quien se encuentre.
-         Invertir tanto tiempo en su mejoramiento que no tenga tiempo de criticar a los demás.
-         Ser demasiado grande para la preocupación, demasiado noble para la ira, demasiado fuerte para el miedo, y demasiado feliz para permitir la presencia de problemas.
-         Pensar bien en sí mismo y proclamarlo al mundo, no en voz alta pero si con hechos concretos.
-         Vivir en la fe de que todo el mundo está de su lado mientras sea fiel a lo mejor que hay en si mismo.

                                                                  Cristian D. Larson. 1912

¿Te sientes identificado con alguna de estas afirmaciones?


jueves, 22 de noviembre de 2012

ACTITUD Y EMOCIONES POSITIVAS




         Tener buen sentido del humor y desarrollar otras emociones positivas potencian el sistema inmunológico y, como consecuencia de ello, disminuyen la posibilidad de padecer enfermedades.

El psiquiatra William Fry, perteneciente a la Sociedad internacional de estudios sobre el humor, y el psiconeuroinmunólogo Lee Berk, profesor de la Universidad de Loma Linda en California, son pioneros en las investigaciones del humor como terapia.

En uno de sus estudios analizaron muestras de sangre de un grupo de voluntarios después de visionar una película de risa y comprobaron que el número y el nivel de actividad de las células del organismo encargadas de defenderlo de ataques externos habían aumentado considerablemente.

Otros estudios realizados a pacientes a los cuales se les habían diagnosticado tumores cancerígenos, han demostrado que los pacientes optimistas tenían mayores probabilidades de continuar con vida transcurrido un año del diagnóstico de su enfermedad.

El sentido del humor, la esperanza, el optimismo, la gratitud o el perdón son algunas de las variables psicológicas que se relacionan con mejores pronósticos, periodos de recuperación más cortos, menor sensación de dolor y menor utilización de fármacos.

Mantener una actitud positiva ante una enfermedad contribuye a prolongar nuestra vida en los casos más graves y nos procura un mayor bienestar físico y psicológico.

Hay que dejar claro que ser optimista no es lo mismo que abandonarse a la suerte. El que no hace nada y espera que el todo fluya a su favor, probablemente obtendrá los mismos resultados que el pesimista que se tumba plácidamente con la excusa de que tiene muy mala suerte y las oportunidades siempre son para otros.

Ser optimista es ponerse en camino para conseguir nuestros objetivos porque pensamos que es posible alcanzarlos. El pensamiento positivo no niega la realidad, aporta energía para construirla.



martes, 20 de noviembre de 2012

BENEFICIOS DE LA ESPERANZA




Según el diccionario, esperanza es la confianza de lograr una cosa, de que la cosa deseada se realice.

Visualizar nuestras metas y tener claros los recursos para lograrlas favorece el desarrollo de la ESPERANZA.

La esperanza nos ayuda a comprometernos con nuestras metas, gracias a ella confiamos en el futuro y, espiritualmente nos une con la fe, ya que hace que confiemos en algo que no vemos.

La psicología nos define la esperanza como un conjunto de ideas y creencias que nos ayudan a encontrar el camino para conseguir nuestras metas y nos permite confiar en nuestras capacidades para conseguirlas.

Algunos estudios psicológicos han demostrado que los estudiantes con niveles más altos de esperanza se desenvuelven mejor en la escuela. Y los universitarios más esperanzados durante el primer semestre tienen mayores probabilidades de terminar su carrera.

La esperanza se relaciona con la salud física y mental: las personas con mayor esperanza sobrellevan mejor las enfermedades ya que se comprometen más con el tratamiento y la prevención. Y  además tienden a soportar mejor el dolor.

En cuanto a salud psicológica, las personas esperanzadas generalmente están más contentas y experimentan emociones positivas, ya que la esperanza les ayuda a establecer y conseguir sus propósitos. Tienen índices más bajos de depresión, se sienten más satisfechas con su vida y manejan mejor el estrés.

Además la esperanza se asocia con el sentido de nuestra vida, con pensar que nuestra vida tiene un significado. Las personas con una gran esperanza conectan mejor con los demás, se interesan por ellos sinceramente y son más flexibles, ya que tienen en cuenta otros puntos de vista diferentes al suyo.

Un ejercicio para desarrollar la esperanza consiste en visualizar nuestras metas con claridad y todo tipo de detalles (imaginar qué queremos y cual sería el mejor resultado posible). Una vez visualizada nuestra meta  (cómo estarías, con quién, en qué lugar, haciendo qué…) anotaremos qué podemos hacer para lograrla, todo lo que esté a nuestro alcance. La finalidad es adónde queremos llegar y, para ello,  poner en funcionamiento todos los recursos que tenemos a nuestro alcance.


¿Hasta qué punto te consideras una persona esperanzada?

¿Qué te aporta tener esperanza en un futuro más positivo?

lunes, 19 de noviembre de 2012

ENFRENTAR NUESTROS MIEDOS





En una ocasión, un león se acercó hasta un lago de aguas cristalinas para calmar su sed.
Al acercarse, vio su rostro reflejado en ellas y pensó:
-!Dios!, !este lago debe ser de ese león! Tengo que tener mucho cuidado con él.
Atemorizado, se retiró de las aguas.
Pero tenía tanta sed que regresó nuevamente.
Aunque ¡ahí estaba otra vez el “león”!… ¿No sabía qué hacer?
¡La sed lo devoraba y no había otro lago cercano!
Retrocedió.

Unos minutos después volvió a intentarlo y al ver de nuevo al “león”, abrió las fauces amenazadoramente pero, al comprobar que el otro“león” hacía lo mismo, sintió terror. ¡Salió corriendo!
Sin embargo… ¡era tanta la sed!

Lo intentó varias veces, pero siempre huía espantado.
Como la sed era cada vez más intensa, tomó la decisión de beber agua del lago, sucediera lo que sucediera.
Así lo hizo.
Entonces sucedió lo insospechado: ¡al meter la cabeza en las aguas, el “león” simplemente desapareció!

“Muchos de nuestros temores son imaginarios.
Sólo cuando los enfrentamos desaparecen. 
Si dejamos que nuestra imaginación descontrolada usurpe el lugar de la realidad,  nos perderemos en las creaciones y reflejos de nuestras propias mentes…”


¿Qué miedos no te dejan avanzar?

¿Cuándo vas a enfrentarte a ellos?


viernes, 16 de noviembre de 2012

ACTITUD POSITIVA. 7 SUGERENCIAS




 La actitud que tomamos frente a los problemas que se nos presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío, podemos alegrarnos al ver la mitad llena o podemos preocuparnos por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Podemos  transformarnos en personas más positivas y creativas para vivir las circunstancias de una manera menos traumática.
Para generar una verdadera "actitud positiva", he propuesto 7 sugerencias que, si se siguen al pie de la letra, pueden ayudar a cambiar nuestra actitud:

1. Relajación.
Dedicar unos minutos al día para concentrarnos en la respiración, sin pensar en otra cosa. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.

2. Buscar el lado positivo.
Aceptar los hechos tal como son, sin reproches. Toda acción tiene un lado positivo, debemos ser capaces de encontrarla.

3. Evitar las comparaciones.
Aceptarte tal como eres y tratar de cambiar lo que no te gusta de ti sin compararte con nadie. Todos somos diferentes, cada uno podemos resaltar algún aspecto positivo de nosotros mismos. Hay que desarrollarlo al máximo.

4. Vivir el presente.
No pasarnos la vida lamentándonos por el pasado o soñando con el futuro. Vivir el día a día. Fijándonos detenidamente de todo lo que nos rodea.

5. Pasar a la acción.
Cuando no tengas ganas de hacer algo, comienza dando un primer paso, aunque sea pequeño. Puedes pensar que no estás motivado, confía en que la motivación llegará. La motivación es tener motivos. Hacer deporte o alguna actividad física aumenta la serotonina y aumenta el optimismo.

6. Prestar atención a los demás.
Ayudar a los demás nos ayuda a sentirnos mejor y más positivos. Está demostrado que tener actitudes filantrópicas o altruistas aporta beneficios psicológicos y para la salud.

7. Cultivar el buen humor.
El estar de buen humor conlleva estar más motivado y nos hace comunicarnos mejor. Además de aportar beneficios psicológicos: favorece la creatividad, libera tensiones, se reducen los niveles de estrés… Y físicos: está demostrado que el buen humor eleva el umbral de tolerancia al dolor.

¿Cuál es tu actitud frente a los problemas?
¿En qué te puede ayudar tener una actitud positiva?


martes, 13 de noviembre de 2012

INVICTUS



Hace unos días pude ver Invictus. Es un película  dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon. La historia está basada en el libro de John CarlinPlaying the Enemy: Nelson Mandela and the Game That Changed a Nation

La película trata sobre los acontecimientos en Sudáfrica antes y durante la Copa Mundial de Rugby de 1995, organizada en ese país tras el desmantelamiento del sistema segregacionista del apartheid. Freeman y Damon protagonizan, respectivamente, al presidente sudafricano Nelson Mandela y a Francois Pienaar, capitán del equipo de rugby de Sudáfrica.

El nombre Invictus, puede ser traducido del latín como invicto o invencible, y es el título de un poema del inglés William Ernest Henley (1849-1903).

El poema me resultó tan sobrecogedor cómo la película y quiero compartirlo:

INVICTUS

En la noche que me envuelve, 
negra como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias,
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.



Víctima o responsable.




         Hay dos caminos por donde puede transitar nuestra vida. La única manera de progresar en nuestro día a día es no echar la culpa a los demás de las cosas que nos ocurren. Si pensamos que no hemos tenido suerte, que no nos han favorecido las circunstancias, que los demás siempre resultan beneficiados con respecto a nosotros, nos sentimos víctimas.

La víctima es considerada por todos como alguien débil a quién hay que proteger. Esto hace que, en ocasiones, merezcan la atención y simpatía de los demás. Y, al sentirnos víctimas buscamos compasión en los otros.

No somos conscientes del hecho que al haber tenido muchos fracasos estamos en la mejor condición para comenzar una nueva vida, pues somos verdaderos expertos en conocer cómo no deben hacerse las cosas.

Si de verdad sabemos lo que hemos hecho mal, estamos en las mejores situaciones para no repetirlo en el futuro, y esto nos puede acercar un poco más al éxito.

Podemos mirar lo que sucede como una catástrofe y convertirnos en víctimas o podemos elegir mirarlo como una oportunidad de crecimiento y convertirnos en protagonistas. Va a depender del grado de responsabilidad que adquiramos.

Al mirar las cosas desde la responsabilidad vamos a encontrarnos con nuevas posibilidades de acción que antes no veíamos. Con una actitud mental más positiva y constructiva.

Nada solucionamos culpando a los demás. Si las cosas nos han sucedido debemos aceptarlo y asumir nuestra responsabilidad. Se consiguen más progresos actuando de esta manera.

Hay dos caminos por donde puede transitar nuestra vida. El  éxito o el fracaso, la responsabilidad o el vistimismo. Y sólo depende de nosotros. Es nuestra decisión tomar un camino u otro.



¿Dónde quieres estar tú?
¿Eliges ser víctima y te instalas en la queja?
¿O te responsabilizas y actúas?

jueves, 8 de noviembre de 2012

GRATITUD Y PERDÓN.




Cuando alguien se siente incapacitado para valorar y disfrutar los momentos agradables que vivió en el pasado y tiende a dar más importancia a los desagradables, se siente vacía, alejándose de la serenidad, la felicidad y la satisfacción personal.

Desde la Psicología positiva se proponen dos métodos para invertir ese proceso, basados en la gratitud y el perdón:


GRATITUD: contribuye a un incremento del disfrute de los recuerdos buenos del pasado y a valorarlos. Ésta consigue amplificar los sentimientos vividos en los momentos pasados, transformándose la intensidad, la frecuencia y el “nombre” que les damos desde nuestro pensamiento.

PERDÓN: contribuye a disminuir lo triste de los hechos negativos que nos han sucedido. Con él se consigue no cambiar el recuerdo pero si el dolor que nos produce. Cuando se perdona se consigue  que la tristeza pase a convertirse en neutralidad, incluso en algo positivo. Si la persona es capaz de reconciliarse con el recuerdo de la persona que le ha causado un daño obtendrá una mayor satisfacción vital. Sobre todo se consigue evadirse de emociones tan negativas como la ira, el resentimiento o la necesidad de venganza. Cuando el individuo perdona, sus cogniciones, sentimientos y actuaciones hacia el ofensor son mucho más positivos siendo una actitud de cambio en las actitudes  y motivaciones de quién perdona hacia lo que le ha ofendido.


Durante mis sesiones de coaching, en ocasiones, utilizo alguno de estos métodos según las necesidades de mi coachee. Si consideramos que es un ejercicio de gratitud lo que necesita hacer el cliente, le pido que piense en una persona a la que no le ha mostrado su gratitud tras un favor o una dedicación continuada hacia él. Seguidamente le propongo escribir una carta en la que detalle todos los sentimientos de gratitud hacia esa persona para finalizar entregándosela y leyéndola en su presencia. 
Resulta ser un poderoso ejercicio en el que tanto la persona gratificada como la gratificante reciben un profundo reconocimiento mutuo, se establecen lazos de amistad más fuertes, se generan emociones positivas y se elevan los niveles de bienestar.


Por otro lado, hay coachees que vienen a la sesión con mucho resentimiento hacia alguna persona que los ha agraviado, que se enfurecen al recordar los hechos mostrando ira en sus rostros. A estos otros les ofrezco la posibilidad de escribir una carta en la que perdonan a la persona causante del agravio. Ni que decir tiene que, la mayoría, se niegan rotundamente en primera instancia. Cuando les hablo de los beneficios positivos que puede tener el perdón para ellos mismos es cuando, algunos, acceden a realizar el ejercicio.
Tal ejercicio consiste en escribir una carta en la que muestra sus sentimientos en el momento en el que se produjo la ofensa, detallando todos los pormenores que tuvieron lugar y el motivo por el que se sintió agraviado, para finalizar con una declaración de perdón. Esta carta evidentemente no es para mostrársela al causante de la ofensa, que seguramente ignora que exista como tal, simplemente es un ejercicio para descargar todo el resentimiento acumulado plasmándolo por escrito. 
Es increíble el poder terapéutico que tiene este ejercicio.


¿Y tú, en qué ocasiones utilizas la gratitud?.

¿Cómo podrías perdonar a alguien que no es consciente de 

una ofensa?